Por comodidad.
Las unidades que usamos en la Tierra son demasiado pequeñas. La distancia en años luz da medidas con las que es fácil trabajar. Como las estrellas están tan separadas entre sí, trabajar en metros o kilómetros significaría usar cantidades de billones o trillones.
El espacio está cercano al infinito y las distancias son muy grandes como para medirlas en kilómetros o millas, además, no es posible calcularlas exactamente.
Como todos sabemos, la velocidad de la luz es de aproximadamente 300.000 kilómetros por segundo (exactamente 299.792.458 metros por segundo). O dicho de otro modo, un año luz es la distancia que recorre la luz durante un año (365 días)
Algo más técnico, vendría a ser así:
La definición aceptada, dice que es la distancia que recorre la luz en el vacío del espacio durante un año.
x = V.t
x = V.t
Si la velocidad de la luz en el vacío es aproximadamente 300000 km/s y un año son 31536000 s
x = 9,4608 x 10^12 km
Esa es la distancia equivalente a un año luz. O sea, hablamos de 9.454.254.955.488 km, casi 10 billones de kilómetros. Si pudiésemos viajar a esa velocidad (cosa imposible) para llegar a la estrella más cercana a nosotros después del Sol (Próxima Centauri) tardaríamos aproximadamente 4,4 años luz, o lo que es lo mismo deberíamos de recorrer, alrededor de 38 billones de kilómetros.
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Fuente: Wikipedia | Noticias de Internet
En astronomía, cuando hablamos de las distancias en el Universo, algunos no somos conscientes de lo grande que puede llegar a ser, no ya el Espacio, sino nuestro sistema solar (yo el primero). Estamos acostumbrados a ver ilustraciones de nuestro sistema solar, a leer relatos sobre viajar al borde de nuestro sistema solar o incluso, al centro de la Galaxia. Pero ¿sabemos realmente a que distancia de nosotros se halla?
Pues, muy pero que muy lejos. ¿Y cómo de lejos es eso exactamente? Pues resulta casi inimaginable. El espacio es sencillamente enorme. Imaginemos por un momento, que estamos a punto de iniciar un viaje en una nave espacial. No vamos a ir muy lejos, sólo hasta el borde de nuestro sistema solar. Pero necesitamos hacernos una idea de lo grande que es el espacio y la pequeña parte del mismo que ocupamos.
Un viaje por nuestro sistema solar.
Imaginemos por un momento que viajamos a la velocidad de la luz (cosa imposible) -300.000 kilómetros por segundo- tardaríamos más de siete horas en llegar a Plutón, el último planeta de nuestro Sistema Solar. Pero como no podemos aproximarnos siquiera a esa velocidad tendremos que ir a la velocidad de una nave espacial actual. La velocidad máxima que se ha conseguido hasta el momento en un artefacto fabricado por el hombre, es la de las naves espaciales Voyager 1 y 2, que están ahora alejándose de nosotros a unos 56.000 kilómetros por hora.
Las Voyager tardaron nueve años en llegar a Urano y doce en cruzar la órbita de Plutón. Probablemente nuestro sistema solar sea lo más animado que hay en billones de kilómetros, pero todo el material visible que contiene (el Sol, los planetas y sus lunas, los 1.000 millones de rocas que giran en el cinturón de asteroides, los cometas y demás material a la deriva) ocupan menos de una billonésima parte del espacio disponible, asi que el nombre de Espacio le viene que ni pintado.
Ninguno de los mapas que hayamos podido ver de nuestro sistema solar está dibujado ni siquiera remotamente a escala. La mayoría de los mapas que vemos, muestran los planetas uno detrás de otro a intervalos , pero se trata de un engaño necesario para poder incluirlos a todos en la misma hoja. En verdad, Neptuno no está un poquito más lejos que Júpiter. Está mucho más allá de Júpiter, cinco veces más que la distancia que separa a Júpiter de la Tierra , tan lejos que recibe sólo un 3% de la luz que recibe Júpiter.
El sistema solar a escala.
Las distancias son tales, en realidad, que es prácticamente imposible dibujar a escala el sistema solar. Aunque añadiésemos montones de folios, no podríamos aproximarnos siquiera. En un dibujo a escala del sistema solar, con la Tierra reducida al diámetro aproximado de una canica, Júpiter estaría a 300 metros de distancia y, Plutón, a 2,5 kilómetros —y sería del tamaño similar al de una bacteria, así que de todos modos no podríamos verlo—.
A la misma escala, Alfa Centauri, que es la estrella más cercana a nosotros (4,3 años luz), estaría a 16.000 kilómetros de distancia. Aunque lo redujésemos todo de tamaño hasta el punto en que Júpiter fuese tan pequeño como el punto final de una frase y Plutón no mayor que una molécula, Plutón seguiría quedando a 10 metros de distancia. El viaje en una nave espacial actual hasta Alfa Centauri duraría 25.000 años. Una vez alli, no estaríamos sino en un puñado de estrellas en medio de la nada. Para llegar al centro de la galaxia con la tecnología actual, hace falta más tiempo del que llevamos existiendo como seres.
Inspirado en los libros que me gustan. Extracto de A short History of Nearly Everything (c) Bill Bryson.2003
Inspirado en los libros que me gustan. Extracto de A short History of Nearly Everything (c) Bill Bryson.2003


